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Viaje al desierto de MERZUGA, Marruecos y al corazón de tí mismo. Artículo.

Actualizado: 30 ene 2023


Artículo aparecido en la revista Verdemente en el 2018

Por Carlos Velasco. Psicólogo, explorador del desierto


El desierto nos ofrece un lugar ideal para experimentar una gran aventura de conocimiento interior. Es un lugar buscado por aquellos que deseaban encontrarse a sí mismos y a la Gran Fuerza que mueve la creación


La mirada en estado de contemplación de las lunas se aquieta, en ese especial vacío/lleno que las caracteriza. En ellas la mente se apacigua de los pensamientos tóxicos y se abre la posibilidad de encontrarse a uno mismo.


Es por esto que en medio del desierto puedes contemplarte en el espejo de sus dunas, que te devolverán la imagen del diamante que ya eres y habita en tu corazón.

Una estancia de una semana entre dunas permite vivir más la vida y apreciar, desde los cinco sentidos, las maravillas que acontecen. Un viaje hacia los adentros para comprenderse y estar más a gusto con uno mismo. Ser mi mejor amigo, es el mejor estado que uno puede tener en la vida cotidiana.


Todo está escrito en el mar de arena. Este mar de arena lo conforman los granos de

arena y las dunas y procede del Mar más allá del tiempo. Si pudieras comprender que todo el conocimiento que hay en los grandes libros está en el universo; y si pudieras decodificar los signos que contemplas y llegarás a actualizarlos en ti, te darías cuenta que todo se está escribiendo en las arenas en cada instante. En cada grano de arena está contenido todo el universo, pues, cada grano de arena vibra gracias a Nada Brahma; el universo de Brahma es vibración.



Cosmovisión

Estando entre las dunas podrás preguntarte sobre la guía y la cosmovisión, los principios fundamentales que sigues en esta vida para relacionarte contigo mismo, con la creación y con la Vida, en la cotidianeidad.

Podrás contemplar el desierto como un mar de arena en constante movimiento, mar de arena en oleaje continuo en donde cada grano de arena del desierto y cada gota de agua de los océanos están en constante movimiento, no cesan. Y todo está unificado por la Unidad.


El silencio del desierto favorece el encuentro con uno mismo En el exterior, serenidad, en el interior la mente aquietada y la esencia emergiendo. En el vacío del desierto, en ese mar de arena que parece que no hay límites, la mente se vacía de pensamientos y puedes llenarte de una conciencia plena. La mirada reposa y abarca el vacío del desierto y en la nada emerge la mirada interna del corazón.


Contemplación de las dunas

Si contemplas las dunas desde el corazón, verás que observan al observador, es decir, a ti, porque eres una parte de todo el diseño del universo. Verás las dunas como parte de la creación, llamándote. Así como las dunas esperan que seas en ellas, todo el universo te está

contemplando y esperando a que te entregues a él. Este desierto y todos los desiertos están en ti, como también está todo lo que existe en el universo. En ti están los 16.000 mundos de los que hablaba el murciano del siglo XIII Ibn Arabi. Enamorarse de las dunas y estar a gusto con uno mismo, siendo amigo de uno mismo.


Cuando sueltas el lastre del ego, te aproximas al eje de tu consciencia y te das cuenta de que eres parte de toda la gran trama de la creación; entonces, sientes una serenidad y seguridad especial, una sensación como, de vuelta a casa, estás más próximo al centro de tu conciencia. Desde una actitud receptiva, porosa y presente, contemplarás que todo está en interacción y en interdependencia. Las dunas están contigo y tú estás con las dunas en un intercambio constante de energía amorosa.



Entonces, te darás cuenta que el universo te contempla y que eres contemplado por el Aliento Misericordioso, comprenderás que no estás solo, que toda la creación sabe de tu existencia; pues antes de que Le recordaras el Aliento Compasivo ya te recordaba y antes de que Le buscaras Él ya te buscaba y antes de que Le amarás Él ya te amaba.

En ese estado de contemplación podrás ver la energía danzante entre las dunas en un desierto viviente, porque es la Vida la protagonista de todas las cosas. Verás que en cada grano de arena hay amor, pues por amor fuimos creados.





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